Fiestas del Inti Raymi: junio
Si llega a Cusco a finales de junio, encontrará la ciudad en un curioso estado de agitación debido a la fiesta más importante del calendario inca, el Inti Raymi, que se celebra poco después siguiendo una tradición de 500 años.
Los incas adoraban al sol como dios supremo y más poderoso. El sol, fuente de luz y calor, era el creador de la vida. El solsticio de invierno marcaba el momento en el que se celebra esta fiesta. Es el comienzo de la cosecha en los Andes y el día en el
que el sol está más lejos de la Tierra. Por esta razón, el Inti Raymi era una fecha de una gran importancia religiosa, que se preparaba con gran antelación.
Sólo princesas vírgenes, celosamente elegidas, podían elaborar la chicha, cerveza a base de maíz recolectado en lugares sagrados. Se elegía una llama negra de los numerosos rebaños que se sacrificaban en honor al sol y sus vísceras se utilizaban para
leer lo que el destino depararía para el año siguiente.
Al rayar el alba, el día indicado por los sacerdotes (siempre cerca del 24 de junio), se hacían sonar los poderosos pututos y las grandes conchas para congregar a todos los habitantes en la Plaza Huaycapta (la Plaza Principal actual) y desde allí, el
Inca, transportado en un palanquín, era acompañado al Coricancha o Templo del Sol donde se llevaban a cabo las ceremonias regidas por el culto.
Hoy en día son los turistas quienes acompañan al Inca y a sus anfitriones a la Iglesia de Santa Domingo, que fue construida sobre los cimientos y muros del antiguo Coricancha. Desde allí, después de invocar al sol y realizar los ritos incas, parten
hacia Sacsayhuamán, la imponente fortaleza monolítica que domina la ciudad imperial.
El momento culminante, el más esperado por los 20.000 turistas que acuden cada año, es cuando el villac humo (el sacerdote mayor) sacrifica la llama negra y extirpa su corazón para leer los augurios y comunicarlos al Inca.
Cuando cae la noche y el sol se oculta, termina la celebración. Entonces la noche se vuelve más negra e íntima, hoy en día ya no en la fortaleza sino en alguna de las fantásticas y originales discotecas de la ciudad de Cusco.