Tarabamba, a seis kilómetros al oeste de Urubamba, es el lugar donde un puente cruza el Río Urubamba. Gire a la derecha después de pasar el puente con dirección a Pichingoto, un pueblo en ruinas construido debajo de un acantilado. Asimismo, justo encima del puente y antes de llegar al pueblo a la izquierda de un pequeño cementerio amurallado, hay una corriente salada. Siga el sendero que discurre junto a la corriente hasta Salinas, un pequeño poblado debajo del cual hay muchísimas salinas en andenes incaicos, que aún se utilizan (hay más de 5,000). La caminata a las salinas toma aproximadamente 30 minutos. Le aconsejamos tomar agua, porque este lado del valle tiene un clima muy caluroso y seco. Mayo y junio son los meses de la cosecha y se celebran fiestas locales y muchas procesiones siguiendo costumbres ancestrales. La fiesta mayor de Urubamba es la fiesta del Señor de Torrechayoc, que se celebra la primera semana de junio.
Ollantaytambo. La ciudad inca de Llacta sobre la que se asienta la ciudad actual (a 2,800 metros sobre el nivel del mar) es considerada como un excelente ejemplo de las canchas incas (manzanas) que están casi intactas y siguen ocupadas detrás de la plaza principal. Al entrar a Ollantaytambo desde Pisac, la carretera corre paralela a un muro largo con 100 nichos. Note la inclinación del muro que se ladea hacia la carretera. Como los Incas tenían la costumbre de construir las paredes inclinadas hacia el interior de los edificios, se deduce que la carretera, que entonces era mucho más estrecha, fue construida dentro de una sucesión de edificios. El camino que sale de la plaza cruza un puente hasta llegar a una iglesia colonial con su recinto amurallado.
El tramo de los andenes que asciende hasta la ciudad es magnífico, al igual que los andenes en curva que siguen el contorno de las rocas, desde donde se domina el Urubamba.
La construcción del tempo fue iniciada por Pachacutec quien utilizó a los indígenas Colla del Lago Titicaca; de ahí la similitud de los monolitos que miran hacia la plataforma central con las ruinas de Tiahuanaco. Se dice que los Colla dejaron el trabajo a medio hacer, lo que explica el gran número de bloques sin terminar que quedaron en el lugar.
Recientemente, se ha identificado una pirámide en el lado oeste de las ruinas principales de Ollantaytambo, que fue descubierta por Fernando y Edgar Elorietta. Los dos exploradores sostienen que se trata en realidad del cerro Pacaritambo, desde donde surgieron los cuatro hermanos inca que fundaron el imperio (una de las leyendas sobre la creación del imperio incaico). Independientemente de que esto sea cierto o no, la pirámide sigue siendo una obra arquitectónica maestra con estupendos campos en andenes y un muro de 750 metros con nichos, que se alinea con los rayos del solsticio de invierno el 21 de junio de cada año. La misteriosa pirámide puede ser apreciada claramente desde el otro lado del río.
Ésta es una caminata agradable y sencilla que dura media hora desde el Puente Inca, al interior de la ciudad. Se pueden contemplar hermosas vistas del Valle Sagrado, el río y los picos nevados del macizo Verónica como telón de fondo.